Trabajo incesante

En la parashá de ésta semana, Vaierá (y se mostró) la Torá nos cuenta sobre cómo Abraham recibía invitados. De hecho, el Talmud explica que Abraham tenía toda una operación armada para agasajar a sus invitados. Su tienda estaba abierta a las cuatro direcciones, les ofrecía, en medio del desierto, frutos, carne, vino y manjares imposibles de obtener en semejantes condiciones.

Luego de haber comido, los invitados se preparaban para agradecerle cuando Abraham les decía que, en realidad debían agradecer a Quien Habló y Creó el mundo. O sea, Abraham difundía el monoteísmo al mismo tiempo que agasajaba a sus invitados.

Este sistema duró por muchos años. Cuando Abraham cumple noventa y nueve años, Di-s (en la parashá pasada) le da la Mitzvá del Brit Milá (la circuncisión).

Ahora bien: nuestra parashá transcurre al tercer día del Brit de Abraham. El estaba sentado en la puerta de su tienda, en pleno día, bajo un agobiante sol. En eso, tres hombres aparecen y Abraham corre a recibirlos, para ofrecerles lavarse los pies, descansar bajo un árbol y comer.

Más allá de la continuación de la historia, aquí mismo ya se puede obtener una enseñanza fundamental para toda comunidad. Es muy común que los dirigentes comunitarios, de todo tipo y nivel, trabajen arduamente por un tiempo y luego decidan que “dieron mucho a la comunidad”, en tiempo, dinero u otros recursos, y se retiren para descanar. De hecho, por como está organizada la sociedad occidental, suena totalmente normal: la gente trabaja cinco o seis días y descansa uno, once meses y descansa uno, etc.

La Torá nos cuenta, en oposición a esta idea, que Abraham, a los noventa y nueve años, dolorido por su circuncisión, agobiado por el calor, etc., corrió a continuar recibiendo invitados y difundiendo el monoteísmo. Por supuesto existen los períodos sabáticos, pero nunca hay que confundirse y pensar que se deja de servir a Di-s: simplemente cambia la forma de servir a Di-s, durante la semana de una manera y el Shabat de otra, pero no hay un momento de “vacaciones”.

Lo mismo ocurre con el trabajo comunitario: nunca existe el momento en que un dirigente pueda retirarse, hacerse a un costado y dejar de “hacer” por la comunidad.

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2 pensamientos sobre “Trabajo incesante”

    1. El Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, de bendita memoria, obviamente!!
      Que Hashem te de el mérito de estudiar sus enseñanzas ampliamente, con alegría, saludos y bendiciones!!!

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