La fuerza de la Sucá

En la fiesta de Sucot hay muchas Mitzvot, una de ellas es la Mitzvá de la Sucá. Sin embargo, la fiesta entera, con todas sus Mitzvot, se llama Sucot. Evidentemente, hay una serie de virtudes en la Sucá frente a los otros preceptos de la fiesta que hacen que la fiesta entera sea llamada en su nombre.

En primer lugar, la Mitzvá de la Sucá precede, en tiempo, a las otras, ya que se aplica en cuanto empieza la fiesta y se extiende hasta el final, mientras que la Mitzvá de las Cuatro Especies sólo comienza a aplicarse de mañana.

En segundo lugar, la Mitzvá de las Cuatro Especies sólo se realiza una vez al día, mientras que la Sucá se aplica todo el día, ya que hay que vivir en ella tal y cual uno vive en su propia casa.

Más aún, todas las Mitzvot de la Torá están definidas según una acción particular con un miembro particular del cuerpo. Lo que no es el caso con la Mitzvá de Sucá, no tiene una forma específica ya que, como mencionado, así como uno vive y actúa en su casa, de la misma manera debe vivir y actuar en la Sucá y, además, rodea e involucra a todos los miembros del cuerpo por igual, ya que la persona se introduce en la Sucá.

Más aún, nuestros sabios dicen que “toda persona que no tiene una casa, no es una persona”, de donde podemos inferir que aún cuando la persona no está dentro de su casa, el hecho mismo de tener una casa lo hace ser una persona. En Sucot, cuando la Sucá se vuelve la casa de la persona, la Sucá genera una plenitud en la persona ¡aún cuando ni siquiera está dentro de ella!

El mes de Tishrei es un mes general, que da fuerzas generales para todo el año. De cada Mitzvá de este mes, se obtienen fuerzas para el servicio a Di-s de todo el año. ¿Qué se obtiene de la Mitzvá de Sucá?

Una de las ideas de esta Mitzvá es que da fuerzas para cumplir la enseñanza de “Conóce a Di-s en todos tus caminos”. El iehudí no debe servir a Di-s sólo en el momento del rezo y el estudio de Torá, sino también cuando está ocupado en los asuntos personales y mundanos. La Sucá, al envolver todos los asuntos de la vida, da fuerzas para cumplir con este mandato a lo largo de todo el año.

El Talmud llama a la Mitzvá de Sucá, con todas sus virtudes, un precepto “fácil”. La enseñanza es que cuando el iehudí sale al mundo a servir a Di-s con la fuerte resolución de que “sea lo que sea, soy un sirviente del Rey de todos los reyes, el Santo, bendito sea y nada me impedirá cumplir Su voluntad”, automáticamente se vuelven fáciles todos los desafíos y logra hacer de su vida una morada para Di-s, aún en los asuntos mundanos. Y cuando el iehudí cumple su misión, con seguridad Di-s lo bendice con todo lo que necesita, en salud, hijos y sustento amplio.

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