Capítulo 53

En este capítulo el Alter Rebe termina la explicación que comenzó en el capítulo 51 sobre la “Presencia” de Hashem (shejiná), y cómo es que reside y se revela en ciertos lugares más que en otros. A pesar de que Hashem está en todos lados, sin embargo, hay algunos lugares donde se Lo puede sentir más que en otros.

El Gran Templo en Ierushaláim era uno de esos lugares. Ahí se podía sentir Su “Presencia”. ¿Y en qué parte del Templo se revelaba la “Presencia” de Hashem? En las Tablas del Pacto (lujot habrit) que estaban en el lugar más santo del Templo.

Pero no se revelaba cualquier nivel de la “Presencia” de Hashem. En el capítulo anterior aprendimos que Su “Presencia” baja mundo tras mundo hasta revelarse en el “cerebro” del mundo de Acción y luego, a través del Reinado del mundo de Acción, Su “Presencia” da vida y crea todas las criaturas de este mundo material. Pero en las Tablas del Pacto estaba revelado un nivel mucho más elevado de la “Presencia” de Hashem, porque las Tablas no eran parte de la naturaleza de este mundo, sino que, como nos cuenta la Torá1, fueron hechas por Hashem mismo. Las Tablas del Pacto eran una proyección del nivel de Sabiduría del mundo de Emanación, investida en el Reinado del mundo de Emanación y luego investida en el Reinado del mundo de Creación.

Pero en el segundo Gran Templo en Ierushaláim el Arca donde estaban guardadas las Tablas del Pacto no estaba en su lugar, porque había sido escondida aún antes de la destrucción del primer Templo. Entonces, el nivel de la “Presencia” de Hashem en el segundo Templo ya era inferior: era el nivel de Reinado del mundo de Emanación investido en el Reinado del mundo de Creación, investido en el Reinado del mundo de Formación, investido en el “cerebro” del mundo de Acción. Este nivel, a su vez, se investía en el lugar más santo del Templo, donde hubiesen estado las Tablas del Pacto.

Y hoy en día, que no tenemos el Templo, ¿dónde está la “Presencia” de Hashem? El Alter Rebe explica que se encuentra en la Torá, pero en un nivel más bajo todavía que en el segundo Templo: el Reinado del mundo de Emanación, investido en los Reinados de los mundos de Creación, Formación y Acción.

¿Por qué la “Presencia” de Hashem baja más todavía actualmente que en la época del segundo Templo? Porque la mayoría de las Mitzvot de la Torá son preceptos prácticos y concretos, acciones que hay que hacer con el mundo material, como tzitzit de lana, tefilín de cuero, etc. e inclusive las Mitzvot que se cumplen con la boca y el pensamiento, como el estudio de Torá y la bendición después de las comidas, nuestros sabios2 explican que hay que verbalizar las palabras, si no, no cumplimos con la Mitzvá. Esas palabras verbalizadas son como la acción de la Mitzvá.

Más aún, las seiscientas trece Mitzvot de la Torá junto a las siete Mitzvot rabínicas3 son la Voluntad de Hashem mismo, investida en la Sabiduría de Hashem. Surge entonces, que las Mitzvot prácticas y concretas están directamente conectadas con la Voluntad de Hashem.

Por eso nuestros sabios dieron el ejemplo de la lámpara de aceite (como esta explicado en los capítulos 35 y 51), y dijeron que el fuego, o sea, la “Presencia” de Hashem, necesita aceite para arder, o sea, investirse en el nivel de Sabiduría (que es representado por el aceite) que, a su vez, está vinculado con la observancia de Mitzvot, porque, como explicó el Alter Rebe, las Mitzvot están directamente relacionadas con el nivel de Sabiduría (que a su vez está conectado con la Voluntad de Hashem).

Ese fuego arde en la mecha de la vela, o sea, en el Alma Animal. Así como el fuego consume la mecha, de la misma manera, la “Presencia” de Hashem reside sobre el Alma Divina a través de consumir al Alma Animal, transformándola en fuego mismo.

Esto es lo que logran hacer los Justos (ver en el capítulo 10 sobre este tema): transformar el Alma Animal en Alma Divina. Los “Hombres intermedios” logran, al menos, consumir las ropas del Alma Animal, que son pensamiento, palabra y acción de las cosas del mundo y transformarlas en pensamiento, palabra y acción de las seiscientas trece Mitzvot de la Torá.

Este trabajo de consumir y transformar a través de la observancia de Mitzvot, logra que arda el fuego de Hashem sobre nosotros, o sea, que se proyecte la “Presencia” de Hashem en el Alma Divina, en otras palabras, que podamos sentir a Hashem en nuestra vida.

Terminó la primera parte, con la ayuda de Hashem, bendito y elevado sea.

1Shmot 11:18

2Talmud Brajot 31a

3Preceptos que nuestros sabios establecieron: bendiciones, Halel, Jánuca, Purim, lavarse las manos antes de comer pan, Eiruv y velas de Shabat y festividades.

Etiquetas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.