Capítulo 36

En el capítulo anterior el Alter Rebe explicó que, a través de las Mitzvot prácticas, revelamos a Hashem en nuestro Alma Divina, Alma Animal y en el cuerpo. Pero, ¿Por qué es tan importante revelar a Hashem? El Alter Rebe llegó a decir que justamente para eso fue creado el “Hombre intermedio”.

Para responder a esta pregunta el Alter Rebe cita las palabras de nuestros sabios1, que ya mencionó en el capítulo 33, sobre que Hashem quiere que hagamos una casa para Él en este mundo. Como antes no explicó qué significa esto, lo hará ahora.

Si Hashem está en todos lados, ¿Qué significa hacer una “casa” para Él? La idea es que, efectivamente Hashem está en todos lados, pero hay lugares donde está revelado y lugares donde está oculto. Y no es porque Hashem vaya cambiando de un lugar a otro, sino porque las criaturas de cada uno de esos lugares son capaces de percibir y entender a Hashem de diferentes maneras.

Es como un maestro que da una clase para chicos de diferentes edades juntos: cinco años, seis años, hasta jóvenes de quince años. Por supuesto, un joven de quince años entiende más cosas que un chico de cinco. Pero, como el maestro está enseñándoles a todos juntos, algunos entienden más y otros menos. No es que el maestro sea diferente según la edad de los chicos, ocurre que los chicos son diferentes.

Lo mismo pasa con Hashem, Él es siempre el mismo, pero cada criatura Lo entiende según su capacidad. Nosotros no podemos entender a Hashem, los ángeles, por ejemplo, entienden mucho más que nosotros, pero tampoco entienden todo, hasta los niveles espirituales más elevados, que tampoco pueden entender la esencia misma de Hashem. Pero Hashem es siempre el mismo en todos lados, como el maestro.

Esta idea se conoce en el Tania como “Cadena de mundos” (hishtalshelut haolamot). No mundos como la Tierra y Marte. La palabra mundo representa un nivel, por ejemplo, el grupo de chicos de cinco años es un mundo, el de seis es otro mundo, y así sucesivamente. Y Hashem crea muchos de esos mundos. Son como una cadena de arriba hacia abajo, y cada eslabón de la cadena es un nivel espiritual y a medida que bajamos por la cadena, Hashem se revela en cada eslabón un poquito menos. Hasta que llegamos al último eslabón: este mundo material donde vivimos. Aquí Hashem está tan oculto, que no Lo podemos ver ni percibir.

Eso es lo que quisieron decir nuestros sabios cuando dijeron que Hashem quiere una morada en este mundo, aquí “abajo”, es decir, en este último eslabón de la “Cadena de mundos”, Hashem decidió que quiere estar revelado aquí abajo.

Pero hay un problema: si Hashem se revelase tal como Él realmente es, sería algo tan poderoso que nadie podría soportarlo, con seguridad nos moriríamos inmediatamente, entonces: ¿cómo vamos a soportarlo nosotros cuando hagamos Su “casa”? Porque el Alter Rebe dijo que teníamos que hacer una morada para Hashem, a través de las Mitzvot prácticas (por eso son tan importantes, porque Hashem creó el universo entero para que las cumplamos y así construyamos una “casa” para Él) y ahí Hashem se revelará: de ser así, nos moriríamos todos.

El Alter Rebe explica que, para que podamos soportar esa impresionante revelación de Hashem, es que Él nos dio la Torá. La Torá se llama “fuerza” y “poder” y es lo que nos permitirá disfrutar de la revelación de Hashem en el Mundo por Venir.

¿Qué es el Mundo por Venir? El Alter Rebe explica que el objetivo de toda la creación es llegar a los Días del Mashíaj y la Resurrección de los Muertos. O sea, nosotros tenemos que cumplir Mitzvot prácticas para traer al Mashíaj (esos son los Días del Mashíaj), para que después Hashem reviva a todos los muertos de todas las generaciones (eso es la Resurrección de los Muertos) para que después llegue el tiempo del Mundo por Venir, cuando Hashem se revele tal y cual Él es, sin ocultamientos, en este mundo material y recibamos la recompensa por todo el trabajo que hicimos para construir esta “casa” para Hashem.

Lo más interesante es que esto ya pasó cuando Hashem entregó la Torá. Cada vez que Él decía uno de los Mandamientos, moríamos todos2 y Él nos revivía con la fuerza de la Torá. Ya sentimos lo que sentiremos en el Mundo por Venir.

Pero, justo después de la Entrega de la Torá, transgredimos la Torá haciendo un Becerro de Oro y nosotros y el mundo entero perdimos esa capacidad de recibir una revelación de Hashem, hasta que la recuperemos cumpliendo Mitzvot prácticas y estudiando Torá.

Más aún, cuando Él se revele plenamente en los Días del Mashíaj, hasta los otros pueblos de la tierra podrán percibir y entender a Hashem.

1Midrash Tanjuma, Naso 7:1

2Talmud Shabat 88b

3 pensamientos sobre “Capítulo 36”

  1. Luis alberto osorio mora

    Shalom, que bendición, poder leer estas líneas , Dios todopoderoso le bendiga inmensamente , y la bendición del cielo este en su casa.
    Cuán agradecido estoy por encontrar estas líneas, toda raba. Con Muchas ganas de aprender cada día más.

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