Capítulo 13

El Alter Rebe explica que dentro de nosotros hay como una especie de tribunal. En el tribunal hay dos jueces, que deben dar un veredicto, para decidir cuál es la ley. Cada juez puede decir lo que piensa, pero no pueden decidir cada uno por su cuenta a menos que estén de acuerdo. Pero: ¿qué pasa si no se ponen de acuerdo? En ese caso necesitan otro juez, que decida finalmente cuál es la ley.

¡Eso es lo que pasa en nuestro interior! La “Inclinación al mal” dice “Creo que deberías transgredir la Torá”, la “Inclinación al bien” dice “No estoy de acuerdo”. ¿Quién decide? La Torá nos dice, en los Salmos1, que Hashem mismo es Quien ayuda a la “Inclinación al bien” para luchar contra la “Inclinación al mal”. Entonces, resulta que Hashem es el tercer juez y el que decide quién tiene razón. Por supuesto, siempre está de acuerdo con la “Inclinación al bien”…

El Alter Rebe explica que necesitamos constantemente la ayuda de Hashem porque el Alma Animal puede ser muy fuerte, y, encima, cuanto más la usamos al comer, beber y demás actividades cotidianas, se fortalece más aún. Es como un músculo: cuando se entrena y ejercita, se fortalece y, cuando se deja de usar tanto, se debilita. Lo mismo pasa con el Alma Animal…

Con esto entenderemos algo que el Alter Rebe mencionó en el Capítulo 1. Ahí citó una enseñanza de nuestros sabios2 que dice que uno siempre debe verse a sí mismo como un Malvado, y, planteó el Alter Rebe, que esto es un problema, porque podemos sentirnos tristes por ser malvados y no estaremos alegres sirviendo a Hashem.

El Alter Rebe explica que nuestros sabios se refieren a que uno debe verse como si fuese un Malvado, pero no un Malvado de verdad, sino un “Hombre intermedio”. Porque, a diferencia del Justo, que ya no tiene “Inclinación al mal”, el “Hombre intermedio” sí la tiene, al igual que un Malvado.

La diferencia entre el “Hombre intermedio” y el Malvado es que el “Hombre intermedio” no presta atención a su “Inclinación al mal” cuando ella le propone transgredir la Torá. Pero el “Hombre intermedio” nunca puede sentirse seguro respecto de esto, porque si piensa que es un Justo y deja de luchar contra su “Inclinación al mal”, puede ocurrir que ella lo sorprenda desprevenido y logre hacerlo transgredir.

Aún si el “Hombre intermedio” está todo el día estudiando Torá y haciendo Mitzvot, eso no significa que su Alma Animal se fue, simplemente significa que ella no toma control de las “Vestimentas” del alma, pensamiento, palabra y acción, porque Hashem le dio fuerza al Alma Divina que está en el cerebro, para gobernar al corazón. Aún durante el rezo, cuando su Alma Animal no aparece con sus ideas, en realidad, ella está solamente durmiendo y, como todo el que duerme, se puede despertar.

Más aún, el Alter Rebe explica que puede haber un “Hombre intermedio” en un nivel tan elevado que ama a Hashem como si estuviese rezando todo el día (como había explicado en el capítulo 12, que Hashem hace iluminar una luz muy poderosa, que adormece al Alma Animal), pero aun así no es un Justo, porque, si bien está dormida todo el día, todavía está ahí…

El Alter Rebe explicó en el capítulo 12 que, si bien el “Hombre intermedio” ama a Hashem profundamente durante el rezo, después del rezo ese amor se va, y queda sólo un residuo. Podríamos pensar, entonces, que aún cuando el “Hombre intermedio” está amando a Hashem, ese amor no es verdadero, porque únicamente Lo ama en momentos determinados, y algo que es verdadero, es siempre igual, no cambia según el momento. Es como una persona que dice que le gusta el helado, pero sólo los miércoles por la mañana… ¿de verdad le gusta el helado? No es tan cierto que en verdad le guste el helado.

El Alter Rebe explica que dado que el “Hombre intermedio” puede y tiene la capacidad de despertar ese “Amor profundo” por Hashem durante el rezo, cuando se prepara adecuadamente, eso significa que, en su nivel, el amor a Hashem que tiene es verdadero.

Es como si un niño de doce años tuviese $50, porque los ganó de regalo de cumpleaños. En comparación con un adulto, probablemente digamos que el niño es pobre, porque para mantener una casa un adulto necesita mucho más que eso. En comparación con un niño de cinco años, ¡el de doce es rico! Y, en comparación con otros niños de doce años está bien, es normal, un niño de doce años puede tener $50, es un regalo de cumpleaños posible y lógico para la edad. Entonces, el niño de doce años: ¿es rico o pobre? Y, depende de con quién lo comparemos: si lo comparamos con un niño de su propia edad, es un niño normal, ni rico ni pobre.

Lo mismo ocurre con el “Hombre intermedio”. Si comparamos su amor a Hashem con el de un Justo, el amor del “Hombre intermedio” no es verdadero, porque sólo lo tiene revelado durante el rezo. Si lo comparamos con el amor a Hashem de un Malvado, ¡el “Hombre intermedio” parece un Justo! Y si lo comparamos con lo que Hashem espera de un “Hombre intermedio”, su amor a Hashem es normal. Es lógico y de esperar que durante el rezo el “Hombre intermedio” tenga un profundo amor a Hashem y que después ese sentimiento se vaya…

1Tehilím 109:31

2Mishna Avot 2:13

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