Vida

La parashá de esta semana se llama Vaiejí, “y vivió”. La Torá relata los últimos días de la vida de Iaacov en Egipto, la bendición que da a los hijos de Iosef (Menashe y Efraím), la bendición que le da a sus hijos (las tribus) y cómo es llevado para ser enterrado en Mearat HaMajpelá, donde están enterrados Adam y Java, Avraham y Sara, Itzjak y Rivka y su esposa Lea. Al final la Torá cuenta que Iosef predice la salida de Egipto.

Como fue mencionado muchas veces en ésta editorial, el Alter Rebe solía decir que se debe vivir con el tiempo, es decir, extraer enseñanzas de la sección semanal de la Torá para la vida actual.

Es interesante notar que solamente dos parashot de la Torá tienen nombres relacionados a la vida y, sin embargo, hablan de la muerte. La primera es Jaiei Sara (la vida de Sara), donde se habla del fallecimiento de Sara y el casamiento de Itzjak. La segunda es esta parashá, Vaiejí, donde se habla de la muerte de Iaacov y lo que ocurrió con su descendencia.

Esto quiere decir, entre otras ideas, que la Torá nos está transmitiendo cómo lidiar con la muerte. Al poner de título, por así decir, la idea de vida y, dentro de la nota hablar de la muerte, la Torá nos está diciendo que la muerte de un ser querido significa vida, tanto en lo referente a la espiritualidad del fallecido, porque pasa a vivir una vida sin las limitaciones materiales, como en lo referente a los que quedan con vida, que deben continuar con las enseñanzas de ese ser querido, mantenerlas “con vida”, por así decir, manteniendo así vivo al ser querido.

Porque, en realidad, ¿qué sabemos nosotros, como seres humanos limitados, sobre la muerte? Y más aún, al no saber lo que significa, ¿cómo podemos saber cómo lidiar con ella? La Torá, cuya fuente es Di-s y expresa la infinita sabiduría divina, nos explica qué es la muerte, cómo recibirla, y qué hacer con ella. Por eso los libros de halajá (ley judía) explican las costumbres y leyes relacionadas a la muerte de un ser querido, a un entierro judío adecuado, al duelo en todas sus etapas y al comportamiento luego de un año del fallecimiento.

No podemos dejar librado a lo racional un tema que es esencialmente irracional. Tampoco podemos seleccionar, de acuerdo a parámetros subjetivos y personales, qué debe hacerse de entre todas las cuestiones mencionadas en nuestros libros santos, y qué cosas no. Como parte de este pueblo, debemos conocer lo que nuestra Torá dice sobre cada aspecto de la vida, para poder juzgar y elegir. Y si uno no sabe, debe indagar y averiguar, ya que, de otra manera, no podrá elegir, otros terminarán eligiendo por él...

La Plata como Comunidad está suficientemente madura para darse cuenta de esto, y sus integrantes se merecen poder saber qué ofrece nuestra milenaria sabiduría en cada paso de la vida.

La sección se llama Vaiejí, “y vivió”, la verdadera vida se trata de estar unido a la fuente de vida, a Di-s, como la Torá misma dice (Devarím 4:4) “Y ustedes están unidos a Di-s su Señor, están vivos todos hoy”.

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