Una voz sin eco

La Torá nos cuenta que cuando Di-s entregó los Diez Mandamientos, habló con Una fuerte vos que no paró" (Devarím 5:19). El Midrash trae tres explicaciones de la grandeza de la voz de la Entrega de la Torá: 1) Una voz que se dividió en siete voces y a su vez en setenta lenguas. 2) Una voz de la cual profetizaron todos los profetas posteriores. 3) Una voz sin eco."Al respecto de las dos primeras explicaciones, es clara la grandeza de la voz, su carácter de ilimitada en lo referente a la lengua (se oyó en las lenguas de los 70 pueblos) y al tiempo (se expresó en generaciones posteriores, como veremos más adelante). Sin embargo, ¿cuál es la grandeza de una voz sin eco? ¡Todo lo contrario, una voz sin eco indica que era tan débil que no tenía eco!

También es importante entender que la Torá no es un libro de cuentos. El significado de la palabra Torá es horaá", enseñanza. ¿Cuál es la enseñanza de cada una de las explicaciones del Midrash?

1) Los siete preceptos de los hijos de Noaj
Los hijos de Noaj, los otros pueblos de la tierra, deben observar los siete preceptos estipulados para ellos en la Torá (no adorar ídolos, no robar, no matar, no cometer adulterio, no comer de un animal vivo, no profanar el nombre de Di-s, establecer juzgados). El Pueblo Judío tiene una responsabilidad fundamental en esta observancia, de enseñar y esforzarse por difundir estos siete preceptos.

Podríamos pensar que estos siete preceptos son algo secundario, que no tienen relación con la Entrega de la Torá. Sin embargo el Midrash nos dice, que la "voz fuerte" de Matán Torá se dividió en setenta lenguas. También los preceptos para las setenta lenguas, las setenta naciones, surgen de la voz de la Entrega de la Torá, por lo cual su observancia debe ser por causa de Matán Torá, no porque le fueron dichas a Noaj antes de la Entrega de la Torá, y no porque el intelecto así lo dicta, sino porque fueron dichas en la Torá que fue entregada a través de Moshé Rabeinu.

2) La revelación de las enseñanzas de la Torá
La primer palabra de los diez Mandamientos es "Anojí". El Talmud (Shabat 105a) nos dice que la palabra "Anojí" está compuesta por la inciales de "Ana Nafshí Ctavit Iehavit", cuyo significado es "Yo mismo me entregué por escrito", es decir, que la esencia de Di-s se encuentra plasmada en la Torá.

Podríamos pensar que esta idea de que la esencia de Di-s se encuentra en la Torá, se refiere solo a la Torá propiamente dicha, los cinco libros de Moshé, pero las enseñanzas de la Torá que fueron reveladas más tarde, a través de los profetas y los sabios de cada generación, no tienen la fuerza ni autoridad de la Torá. En otras palabras, el "Anojí" no se encuentra dentro de ellas. Es por esto que el Midrash nos dice que la voz de la Entrega de la Torá era "fuerte" y "no paró", todos los conceptos, leyes y enseñanzas que fueron revelados luego de la Entrega de la Torá, a lo largo de todas las generaciones hasta hoy, son parte de la misma "voz fuerte que no paró", no surgen de la mente de los profetas o sabios, sino que son parte de la Torá misma.

3) Permear el mundo físico de Divinidad
El eco puede ser ejemplificado con una "luz que retorna". Cuando la luz se proyecta y llega a un lugar donde hay un objeto que no permite que ésta pase, "retorna". Lo mismo ocurre con un eco, cuando la voz alcanza un objeto que la detiene, retorna.

Cuando Di-s dijo "Yo soy Di-s, tu Di-s" (Devarím 5:6), lo dijo con una "voz fuerte", ningún objeto podía detenerla. Esta voz penetró toda la Creación, aún los objetos inanimados. Cada cosa absorbió esta voz, de tal manera que, de forma natural, no milagrosa, no hubo eco. No debido a lo débil de la voz, todo lo contrario, al haber sido "fuerte", "no paró" y no retornó, no tuvo eco.

La verdad es que hoy en día ocurre lo mismo. Cuando un judío estudia Torá, no solo esta repitiendo un texto como cualquier otro, sino que esta pronunciando "Mis palabras (de Di-s) que puse en tu boca" (Ishaia 59:21), las mismas palabras y la misma "voz fuerte" de la Entrega de la Torá. Por lo cual, la Torá no solo lo penetra en él, sino que aún en las paredes de la casa donde estudia, como dicen nuestros sabios, que, en el futuro, "las vigas de la casa testificarán por uno", porque las paredes absorben las palabras y acciones de la persona, de la misma manera que la "voz fuerte" de Di-s permeó toda la creación en Matán Torá.

Así como es en el mundo en general, es en el "mundo pequeño", el hombre, en particular. Toda nuestra existencia debe estar permeada por la Torá, el alma de nuestras acciones, palabras y pensamientos debe ser la Torá, de manera de que actuemos de acuerdo a la Torá (observando sus preceptos), hablemos como habla la Torá (con propiedad y utilizando buenas expresiones), y pensemos como piensa la Torá (juzgando a toda persona para el lado del mérito).

Extraído de Likutei Sijot Vol. 4 pág. 1092

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