Siempre nuestra

Cuando falleció Sara nuestra matriarca, Avraham fue hacia los Hijos de Jet y pidió comprar la Cueva de Majpelá (Mearat HaMajpelá) que estaba en campo de Efron para hacer un cementerio. Efron le ofreció el campo y la cueva en él de regalo, pero Avraham insistió en que quería pagar “el valor completo” y, como dijo, (Bereshit 23:4): “te di el dinero por el campo, toma de mi”.

Al final de la cuestión Efron fijó un precio alto: “cuatrocientos shekalím” y Avraham pagó la suma completa, con dinero de alto valor (o sea, que comercialmente, podía ser utilizado en cualquier lado). Entonces, la Torá dice: “Y se levantó el campo de Efron […] para ser posesión de Avraham”, y repite: “Y se levantó el campo y la cueva en él para Avraham para ser cementerio”.

¿Qué significa la expresión “se levantó”? Rashi, el padre de los comentaristas, explica: “Se elevó el campo, porque pasó de ser posesión de un hombre simple a ser posesión de un rey”. Es decir, hubo una adquisición especial.

Cuando un hombre común compra un objeto, queda el nombre del vendedor sobre el objeto. El objeto efectivamente pasa a ser del comprador, pero queda registrado, por así decir, el hecho que ese objeto alguna vez perteneció al vendedor y se lo vendió al comprador. Esto es así porque la venta del objeto (kinián, en hebreo) es una operación conjunta, de sociedad, por así decir, entre comprador y vendedor. La venta solamente hace que el objeto cambie de dominio de una persona a otra.

Diferente es cuando un rey adquiere algo. La operación desvincula completamente el nombre del vendedor del objeto y no hay solamente un cambio de dominio, sino que el objeto pasa a ser diferente, el objeto de un rey. En otras palabras, cuando un rey adquiere algo, el enfoque de la operación está en el rey, mientras que cuando ambos, vendedor y comprador son personas comunes, el enfoque está en ambos por igual.

Por eso, cuando Avraham compró el campo de Efron, el campo “se elevó”, pasó de ser posesión de un hombre simple, a ser posesión de un rey. Por eso se removió completamente el hecho de que ese campo alguna vez le perteneció a Efron, como si siempre hubiese sido de Avraham.

Esto explica por qué Avraham insistió tanto en no recibir de regalo el campo sino querer comprarlo, porque quería quitar todo vínculo del campo con su actual dueño.

Mearat HaMajpelá es uno de los tres lugares (junto al lugar del Beit HaMikdash y la Tumba de Iosef en Shjem) sobre los cuales nuestros sabios dicen en el Midrash: “Los pueblos de la tierra no pueden engañar al pueblo judío diciendo que los robamos”, los comentaristas explican lo especial de estos lugares diciendo que ahora, durante el exilio, son tan santos como antes: la presencia Divina (Shjiná) no se retiró del Muro de los Lamentos y la plegarias del pueblo judío pasan también hoy por la Cueva de Majpelá (y algo similar ocurre con la tumba de Iosef).

Lo especial de Mearat HaMajpelá es que fue el primer lugar de la Tierra de Israel comprado para el pueblo judío. Y dado que fue comprada para el entierro de Sara, la madre de Itzjak, está claro que no tiene ninguna relación con Ishmael (patriarca de los árabes y musulmanes). Y de ahí en más fue el lugar de entierro de los patriarcas y matriarcas del pueblo judío, Avraham y Sara, Itzjak y Rivka y Iaacov y Lea (en adición a Adam y Java, que ya estaban enterrados ahí). Así también Mearat HaMajpelá da fuerza y energía, la fuerza de un rey, para que la Tierra de Israel entera quede en manos del pueblo judío, hasta la Redención Final, con nuestro justo Mashíaj.

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