Si si, si. Si no… ¡También!

La sección de la Torá de esta semana habla de una promesa Divina: «Y será que si escuchan estas leyes y las cuidan y hacen, D-s tu Señor cuidará para ti el pacto […] y te amará y bendecirá y multiplicará».

Más tarde la Torá habla del lado opuesto: «Y será que si te olvidares de Di-s tu Señor […] se perderán»

Es muy sencillo. Si si, si observamos sus Mitzvot, cuidamos sus palabras, etc., Di-s hace su parte y nos bendice. Si no, no.

Sin embargo, no es tan sencillo. Parafraseando el lenguaje de nuestros sabios, ¿A qué se parece esto? A un rey de carne y hueso, cuyo hijo recibió detalladas instrucciones de comportamiento y no las cumplió. Se le advirtió a través de consejeros y allegados al rey, pero no mejoró, o mejoró temporalmente y luego empeoró. Así una y otra vez. ¿Cómo termina la historia? El rey siempre da otra oportunidad. ¿Por qué? Porque se trata de su hijo.

Igualmente nosotros. Somos los hijos de Di-s. Si, ya sé, todas las criaturas lo son, pero nosotros somos los primogénitos, los elegidos de entre toda la humanidad. Siempre hay otra oportunidad. Siempre hay lugar para hacer Teshuvá y retornar hacia Di-s.

De eso se trata el judaísmo. Di-s, nuestro Padre Misericordioso, siempre tiene otra oportunidad lista, siempre tiene la mano extendida, depende de nosotros tomarla.

Artículo escrito por

El Rabino Tuvia vive en la ciudad de La Plata, Argentina junto a su familia y es el director del Beit Jabad La Plata. Suscríbete a su canal de Youtube haciendo click aquí

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