Libre albedrío

Esta semana leemos dos secciones: Nitzavím y Vaiélej (firmes y fue). En la sección Nitzavím aparece un versículo que es la fuente de uno de los Trece Fundamentos del Judaísmo: el libre albedrío. El versículo dice (Devarím 30:19): “Hago testigos hoy al cielo y a la tierra; la vida y la muerte puse frente a ti, la bendición y la maldición, y has de elegir la vida, para que vivas tu y tu descendencia”. Claramente, Di-s pone frente a nosotros diversos caminos y queda en cada uno elegir el que le parece más adecuado.

Por supuesto, está la fuerza y capacidad que Di-s nos da para elegir bien, como el versículo mismo dice “y has de elegir de vida”, pero eso no quita que podamos y debamos elegir en todo momento.

Ahora bien, nuestros sabios se detienen en este concepto mucho, y muchos textos fueron escritos para tratar de resolver un problema conceptual con este fundamento. Di-s lo sabe todo, inclusive cuál va a ser la elección de un individuo en particular. Siendo así: ¿tenemos verdadero libre albedrío o somos como marionetas?

Uno de los primeros en dedicarse a esto es el Ramba”m, Rabí Moshe ben Maimón, conocido como Maimónides (1135-1204). Lo siguiente es una traducción y adaptación libre del Libro del Conocimiento, Leyes de Teshuvá, cap. 5, ley 5:

“Quizás digas, ¿Acaso Di-s sabe todo lo que va a ocurrir y antes de que ocurra ya sabe que éste va a ser un justo o un malvado, o no sabe? Si sabe que será un justo, no puede ser que no sea justo; y si dices que sabe que será justo y puede ser que sea un malvado, entonces [Di-s] no sabía la cuestión claramente.”

“Sabe, que la respuesta a esta pregunta es más larga que la tierra y amplia que el mar, y muchos importantes fundamentos y altos montes dependen de ella, sin embargo, debes saber y comprender esto que digo: Ya explicamos en el segundo capítulo de las Leyes de los Fundamentos de la Torá que Di-s no conoce con un conocimiento externo a él como los seres humanos, que ellos y su conocimiento son dos, sino que El, alabado sea, y Su conocimiento son uno, y la comprensión humana no puede entender esto cabalmente. Así como la comprensión humana no puede entender y encontrar la Verdad del Creador, como está escrito ‘pues no Me verá hombre y vivirá’, de la misma manera no es capaz de entender y encontrar la Comprensión del Creador.”

“Esto es lo que el profeta dice: ‘Porque Mis pensamientos no son como sus pensamientos y Mis caminos no son como sus caminos’. Ya que es así, no tenemos capacidad para entender cómo conoce Di-s a todas las criaturas y lo que ocurre, pero sabemos, sin duda, que las acciones del hombre están bajo su dominio, y Di-s no lo inclina ni lo lleva a actuar de una determinada forma”.

“Y no solamente por aceptarla religión sabemos esto, sino con pruebas claras de la sabiduría, y por eso fue dicho en la profecía (la Torá) que juzgamos a la persona por sus acciones según su accionar tanto buenos como malos, y éste es el fundamento sobre el cual todas las profecías (las leyes de la Torá) dependen”.

Básicamente está diciendo que no podemos comprenderlo, pero así es… Muchos años después, Rabí Ishaia Horwitz (1565-1630), autor de una obra monumental llamada Shnei Lujot HaBrit, escribió sobre el tema de una manera más cercana al intelecto humano. En la introducción a su libro, en la sección Beit HaBejirá, cuestionando sobre la enseñanza de nuestros sabios (y muchas otras similares) que dice que Di-s le mostró al primer hombre cada generación, sus líderes y sabios, con lo cual suena que ya estaba decretado que así sería, escribió así (traducción y adaptación libres):

“El conocimiento es la voluntad, y viceversa. Porque la voluntad es lo que se El desea hacer y es la raíz de todo el universo. Todo lo que Di-s desea hacer, lo hace, y ese mismo es el conocimiento de todo, conociendo Su propia voluntad, conoce todo. La Voluntad Divina contiene todas la posibilidades, aún las opuestas, y el hombre tiene capacidad de despertar cualquier posibilidad que desee […].”

“Ahora bien, antes que el hombre haga algo, bueno o malo, esos caminos ya estaban preparados […], como dice en parashat Nitzavím ‘Observa, puse frente a ti hoy la vida y lo bueno, etc., y has de elegir la vida’. He aquí hay un camino de justos y uno de malvados, y la raíz de todos es la voluntad divina, que es Su conocimiento. He aquí que todo lo que la persona hace, lo hace dentro de las posibilidades planteadas por Di-s, sólo que el justo elige y va en el camino recto y santo y el malvado lo opuesto.”

“Si el hombre hubiera sido siempre recto y no despertase las posibilidades malas, entonces toda su descendencia hubiera sido diferentes de lo que son ahora, porque se hubiese abierto una fuente de bien solamente y se hubiese esparcido y ramificado generación tras generación. Luego de haber pecado, se abrió una fuente diferente de bien y de mal, y, en base a esta fuente, Di-s le mostró todas las generaciones, sus líderes y sabios de acuerdo al canal y fuente abierta y cómo se esparciría en el tiempo.”

“Es verdad que no por eso hay decreto divino, ya que quien quiera fortalecerse y apartarse de ese canal abierto y abrir otro diferente, tiene la capacidad de hacerlo y va a proyectar desde ese nuevo canal según su voluntad. […] Con seguridad a lo largo de la historia cosas que debían ocurrir de acuerdo al canal abierto no ocurrieron por el libre albedrío de las personas, y muchas otras quedaron de acuerdo a cómo debía ser, de acuerdo a la fuente abierta de la Voluntad Divina.”

Vemos, de acuerdo a esta nueva explicación, que, en realidad, Di-s, en Su infinitud, plantea y piensa todas las posibilidades y el hombre, con su libre albedrío, simplemente materializa una de las infinitas posibilidades ya conocidas y pensadas por Di-s.

Esta idea es un fundamento de nuestra fe, y debe servir como energizante, tanto para mérito como para responsabilidad, para asumir nuestro rol en el universo.

Artículo escrito por

Rabino Tuvia Serber

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