La edad del mundo

Por Gracia de Di-s
18 de Tevet, 5722
Brooklyn, N.Y.

Saludo y bendición:

Después de no escuchar de usted por un largo tiempo, mucho me complació recibir sus saludos a través de los jóvenes de Jabad que visitaron recientemente su comunidad en conexión con la conferencia pública. Me gratificó escuchar que usted participó en la discusión, pero fue una sorpresa para mi saber que todavía está confundido con el problema de la edad del mundo tal como lo sugieren varias teorías científicas que no se pueden reconciliar con la visión de la Torá que afirma que el mundo tiene 5722 años de antigüedad. Subrayo la palabra teorías, porque es necesario tener presente, primero que nada, que la ciencia formula y se ocupa con teorías e hipótesis mientras que la Torá se ocupa de verdades absolutas. Estas son dos disciplinas totalmente diferentes, en donde la reconciliación"" está totalmente fuera de lugar.
Me sorprendió especialmente el hecho que, de acuerdo a lo que se me informara, este "problema" lo molesta al punto que invadió su vida cotidiana como judío, interfiriendo con el cumplimiento de las mitzvot diarias. Sinceramente espero que la impresión que se me transmitió sea equivocada.
Pues, como usted sabe, el principio básico del Judaísmo de "naasé ve nishmá", haremos primero y entenderemos luego, hace que sea mandatario sobre el judío el cumplir los mandamientos de Di-s más allá de su comprensión, y la obediencia a la Ley Divina nunca puede estar condicionada sobre la aprobación humana. En otras palabras, la falta de comprensión, y mismo la existencia de dudas "legítimas", nunca pueden justificar la desobediencia a los Mandamientos Divinos, cuanto menos, cuando esas dudas son ilegítimas, en el sentido que no tienen una base real o lógica, tal como el "problema" en cuestión.
Aparentemente, nuestra discusión que tuvo lugar hace mucho tiempo, y que, como me complació saber, no fue olvidada por usted, sin embargo no aclaró este tema en su mente. Trataré de hacerlo ahora, por escrito, lo que impone brevedad y otras limitaciones. Confío, sin embargo, que los siguientes puntos servirán a nuestro propósito.
Básicamente, el problema tiene sus raíces en la falsa concepción del método científico, o simplemente, de lo qué es la ciencia. Debemos diferenciar entre la ciencia empírica o experimental, que se ocupa de, y está a ello confinado, describir y clasificar los fenómenos observables, eso versus la ciencia especulativa, que se ocupa con los fenómenos desconocidos, fenómenos que a veces no pueden ser duplicados en el laboratorio. La "especulación científica" es actualmente una incongruencia terminológica, pues "ciencia", estrictamente hablando, significa "conocimiento", mientras que ninguna especulación puede llamarse conocimiento en el estricto sentido de la palabra. Como máxima, la ciencia puede sólo hablar en términos de teorías inferidas de ciertos hechos conocidos y que se aplican en el dominio de lo desconocido. Acá la ciencia tiene dos métodos de inferencia:
a) El método de la interpolación (diferenciado del de extrapolación), en el que al conocer la reacción bajo dos extremos, tratamos de inferir cuál sería la reacción en cualquier punto intermedio.
b) El método de extrapolación, en el que las inferencias son hechas más allá de un rango conocido, sobre la base de ciertas variables dentro del rango conocido. Por ejemplo, suponga que sabemos las variables de cierto elemento dentro del rango de temperatura de 0 a 100, y sobre esta base estimamos cuál sería la reacción a los 101, 200 o 2000.
De los dos métodos, el segundo es claramente el más inseguro. Más aún, la incertidumbre aumenta con la distancia al rango conocido y con la disminución de este rango. Por ello, si el rango conocido es entre 0 y 100, nuestra inferencia en 101 tiene mayor probabilidad que a los 1001.
Notemos, que toda la especulación respecto al origen y a la edad del mundo vienen con el segundo y más débil método, el de la extrapolación. La debilidad es más evidente si tenemos presente que una generalización inferida de un consecuente conocido a un antecedente desconocido, es más especulativo que una inferencia de un antecedente a un consecuente.
Que una inferencia de un consecuente con un antecedente es más especulativa que una inferencia de un antecedente a un consecuente puede ser demostrado muy simple:
Cuatro dividido dos es igual a dos. Acá el antecedente esta representado por le dividendo y el divisor, y el consecuente, por el cociente. Conociendo el antecedente en este caso, nos da un resultado posible, el cociente (el número 2).
Sin embargo, si conocemos solamente el resultado final, a saber el número 2, y nos preguntamos ""¿cómo llegamos al numero 2?, la respuesta admite muchas posibilidades, a las que se llega por medio de diferentes métodos: a)1+1=2 b)4-2=2 c)1x2=2 d)4/2=2. Nótese que si otros números entran al juego, el número de posibilidades dando el mismo resultado es infinito, ya que 5-3=2, 6-4=2, etc. hasta el infinito.
Agregue a ello otra dificultad, la que es prevalerte en todos los métodos de inducción. Las conclusiones basadas en cierta data conocida, cuando pueden ser ampliadas en la naturaleza, es decir cuando se extienden a áreas desconocidas, pueden tener cualquier validez asumiendo que "todo el resto es igual", es decir que sobre la identidad de las condiciones prevalecientes, y su acción y contra acción sobre cada una. Si no podemos estar seguros que las variaciones o cambios llevarán al menos una relación cercana a las variables existentes en grado; si no podemos estar seguros que los cambios tendrán alguna similitud en su tipo; más aún, no podemos estar seguros que no haya otros factores implicados; esas conclusiones de las inferencias no tienen ningún valor.
Para mayor ilustración, me referiré a uno de los puntos que creo mencioné en nuestra conversación. En una reacción química, ya sea por fusión o por fisión, la introducción de un nuevo catalizador al proceso, no importa cuán ínfima sea la cantidad de este nuevo catalizador, puede cambiar todo el tiempo y la forma del proceso químico, o comenzar con un proceso enteramente nuevo.
No hemos terminado con las dificultades inherentes a las llamadas "teorías científicas" concernientes al origen del mundo. Recordemos que toda la estructura de la ciencia se basa sobre la observación de reacciones y procesos en la conducta de los átomos en su estado presente, tal como ellos existen ahora en la naturaleza. Los científicos se ocupan con conglomerado de billones de átomos tal como estos están ligados, y tal como estos se relacionan a otros conglomerados existentes de átomos. Los científicos saben muy poco de los átomos en su estado prístino; de cómo un átomo singular puede reaccionar sobre otros átomo singular en un estado de separación; menos todavía en cómo las partes de un átomo singular pueden reaccionar sobre otras partes del mismo o de otros átomos. Una cosa que la ciencia considera cierta, al punto que toda ciencia puede estar en lo cierto, a saber que la las reacciones de átomos singulares sobre otros es totalmente diferente de las reacciones de una conglomeración de átomos sobre otra.
Podemos ahora resumir las debilidades, mejor, la nulidad, de las llamadas teorías científicas respecto al origen y a la edad de nuestro universo:

A) Estas teorías han avanzado sobre la base de datos observables durante un tiempo relativamente corto, de sólo un número de décadas, y como máximo un par de siglos.
B) Sobre la base de un rango relativamente pequeño de datos conocidos (aunque no perfectos), los científicos se aventuran a construir teorías con el débil método de la extrapolación, y de la consecuencia al antecedente, extendiéndose a muchos miles (de acuerdo a ellos, millones y billones) de años!
C) Al avanzar en esas teorías, ellos jubilosamente no hacen caso a los hechos universalmente admitidos por todos los científicos, a saber, que en el período inicial del "nacimiento" del universo, las condiciones de temperatura, presión atmosférica, radiactividad, y una hueste de factores catalíticos, fueron totalmente diferentes de aquellos existentes en el estado presente del universo.
D) El consenso de la opinión científica es que debe haber habido muchos elementos radioactivos en las etapas iniciales que ahora no existen, o existen solamente en cantidades mínimas; algunas de ellas - elementos cuya potencia catalítica es conocida en dosis mínimas.
E) La formación del mundo, si vamos a aceptar estas teorías, comenzó con un proceso de colocación (de unir) átomos separados o los elementos del átomo y su conglomeración y consolidación, llevando procesos y variables totalmente desconocidos.
En breve, todas las débiles "teorías", aquellas que se ocupan del origen del cosmos y con su edad son (admitidas por los propios científicos) las más débiles de las débiles.
No es asombroso (y esto es incidentalmente una de las refutaciones obvias de estas teorías) que las variadas teorías científicas respecto a la edad del universo no solamente se contradicen una con la otra, sino que algunas de ellas son bastante incompatibles y se excluyen mutuamente, ya que la fecha máxima de una teoría es menor a la fecha mínima de otra.
Si cualquiera acepta una teoría tal sin críticas, sólo lo puede llevar a un razonamiento falaz e inconsecuente. Considere como ejemplo, la llamada teoría de la evolución del origen del mundo, la que está basada en el supuesto que el universo evolucionó de partículas atómicas y subatómicas, las que por medio de un proceso evolutivo, combinados a formar el universo físico y nuestro planeta, en el que la vida orgánica de alguna manera se desarrolló también por un proceso evolutivo, hasta que surgió el "homo-sapiens". Es difícil comprender porqué uno debe aceptar la creación de partículas atómicas y subatómicas en un estado que es admitidamente desconocido e inconcebible, y sin embargo ser reacio a aceptar la creación de planetas, o de organismos, o del ser humano, tal como los conocemos en su existencia.
El argumento del descubrimiento de fósiles es de ninguna manera evidencia conclusiva de su gran antigüedad en la tierra, por las siguientes razones:
a) En vista de las condiciones desconocidas que existían en los tiempos "prehistóricos", condiciones de presión atmosférica, temperaturas, radioactividad, catalizadores desconocidos, etc., etc. tal como mencionáramos, condiciones que pudieron causar reacciones y cambios de una naturaleza y tiempos completamente diferentes de aquellos conocidos bajo los actuales procesos ordenados por la naturaleza, uno no puede excluir la posibilidad que los dinosaurios existieran hace 5722, y se fosilizaron bajo terribles cataclismos naturales en el curso de unos pocos años en lugar de millones de años, ya que no tenemos medidas o criterios de cálculo concebibles bajo esas condiciones desconocidas.
b) Mismo asumiendo que el período de tiempo que la Torá admite para la edad del mundo es definitivamente muy corto para la fosilización (aunque no veo porqué uno debe ser tan categórico), podemos aceptar la posibilidad de que Di-s creó los fósiles, huesos o esqueletos (por razones conocidas sólo a El), tal como pudo crear organismos vivientes, un hombre completo, y productos terminados como el petróleo, el carbón o los diamantes, sin ningún proceso de evolución.

En relación a la pregunta, si fuera cierto lo que dijéramos arriba (b), ¿porqué Di-s crearía fósiles en primer lugar? La respuesta es simple: No podemos conocer la razón porqué Di-s eligió esta forma de creación en lugar de otra, y cualquiera sea la teoría de creación que se acepte, la pregunta quedará sin respuesta. La pregunta ¿porqué crear un fósil? no es más válida que la pregunta ¿porqué crear un átomo? Ciertamente, esa pregunta no puede servir como argumento válido, menos todavía como base lógica, para la teoría de la evolución.
¿Qué base científica hay para limitar el proceso creador a un proceso evolutivo solamente, comenzado con partículas atómicas y subatómicas, una teoría llena de vacíos sin explicación y complicaciones, mientras que se excluye la posibilidad de la creación tal como está dada por el relato Bíblico? Si la última posibilidad sería admitida, todo cae prolijamente en su lugar, y toda especulación respecto al origen y la edad del mundo se vuelve innecesaria e irrelevante.
Seguramente que no es un argumento el cuestionar esta posibilidad diciendo, ¿porqué crearía Di-s un universo terminado, cuando podría haber sido suficiente para El crear un adecuado número de átomos o partículas subatómicas con el poder de colocación y evolución para que se desarrollen al orden cósmico presente? La absurdidad de este argumento es más obvio cuando se convierte en la base de una frágil teoría, como si estuviera basada sobre argumentos sólidos e irrefutables sobrepasando todas las otras posibilidades.
La pregunta que se puede hacer, es que si las teorías que intentan explicar el origen y la edad del mundo son tan débiles, ¿cómo pudieron avanzar en primer lugar? La respuesta es simple. Es cuestión de la naturaleza humana el buscar explicaciones para todo en su medio, y cualquier teoría, no importa cuan poco probable, es mejor que nada, al menos hasta que haya una explicación más creíble.
Puede ahora preguntar, en ausencia de una teoría más creíble, ¿por qué entonces el relato bíblico de la creación no es aceptado por estos científicos? La respuesta, nuevamente, se encuentra en la naturaleza humana. Es una ambición naturalmente humana el ser inventivos y originales. Aceptar el relato bíblico priva a uno de la oportunidad de mostrar nuestra ingenuidad analítica e inductiva. Por ello, al no aceptar el relato bíblico, los científicos deben inventar razones para "justificar" el por qué lo hacen, y cuando se refugia en clasificarlo como "mitología" antigua y primitiva y cosas por el estilo, ya que no puede verdaderamente argumentar en su contra sobre bases científicas.
Si todavía se siente conflictuado por la teoría de la evolución, yo puedo decirle sin temor de contradicción, que no tiene la mínima evidencia para sostenerse. Al contrario, durante los años de investigación y búsqueda desde que la teoría fuera emitida, ha sido posible observar ciertas especies animales y de vida vegetal de corta vida sobre miles de generaciones, y nunca se ha podido establecer una transmutación de una especie a otra, menos todavía el cambio de una planta a un animal. Por eso una teoría de este tipo, no puede tener lugar en el arsenal de la ciencia empírica.
La teoría de la evolución, de la cual se ha hecho referencia, no tiene asidero en el relato de la Torá de la Creación. Porque mismo si la teoría de la evolución podría sustanciarse hoy, y la mutación de las especies fuera probada en las pruebas de los laboratorios, esto igual no contradiría la posibilidad de que el mundo haya sido creado tal como lo establece la Torá, más que a través del proceso evolutivo. El propósito de citar la teoría de la evolución es para ilustrar cómo una teoría altamente especulativa y científicamente ilógica puede capturar la imaginación de quien carece de criterio, tanto que es ofrecida como la explicación científica del misterio de la Creación, a pesar del hecho que la teoría de la evolución en si, no ha sido consustanciada científicamente y está carente de una base científica.
No hace falta decir, que no es mi intención de arrojar calumnias sobre la ciencia o desacreditar el método científico. La ciencia no puede operar excepto aceptando ciertas teorías o hipótesis, mismo si no pueden ser verificadas, aunque algunas teorías continúan mismo si son científicamente refutadas o desacreditadas (la teoría de la evolución es el caso). Ningún progreso técnico sería posible salvo que ciertas leyes físicas sean aceptadas, aunque no hay garantía que la ley se repita. Sin embargo, deseo enfatizar, tal como ya mencionara, que la ciencia tiene que ver con teorías y no con certezas. Todas las conclusiones científicas, o las generalizaciones, pueden solo ser probables en mayor o en menor medida de acuerdo a las precauciones tomadas en el uso de la evidencia obtenible, y el nivel de probabilidad necesariamente decrece con la distancia de los hechos empíricos, o con el aumento de las vari
bles desconocidas, etc., tal como ya se indicara. Si va a tener esto en mente, pronto comprenderá que no hay conflicto real entre ninguna teoría científica y la Torá.
Mis comentarios son más largos de lo previsto, pero siguen siendo breves en relación a las ideas equivocadas y la confusión prevalerte en muchas mentes. Más aún, mis comentarios han sido confinados a observaciones generalizadas, ya que éste es difícilmente el medio para ir a mayores detalles. Si usted tiene más preguntas, no dude en escribirme.
Para concluir con una nota que tocáramos en nuestra conversación:
La mitzvá de poner tefilin cada día de la semana, en el brazo frente al corazón, y en la cabeza, asiento del intelecto, indica entre otras cosas, el verdadero enfoque judío: primero la acción (mano), con sinceridad y de corazón, seguido de la comprensión intelectual (cabeza); esto es "naasé" primero y después "nishmá". Que este espíritu pueda penetrar su intelecto y despierte sus poderes emocionales y que encuentren expresión en cada aspecto de la vida diaria, ya que ""lo fundamental es la acción"".

Con bendición.

(Firma)

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