El viaje

Este Shabat, leyendo dos parashot (Vaiakhel y Pekudéi, reunió y cuentas, respectivamente) terminamos el segundo libro de la Torá, el libro de Shmot. El libro termina detallando la construcción del Mishkán, el Tabernáculo, y la revelación de la presencia divina en él. Al final del relato, la Torá dice (Shmot 40:36): “Y cuando se elevaba la nube de sobre el Mishkán, viajaban los hijos de Israel, en todos sus viajes”. El pueblo judío viajaba a lo largo del desierto guiados por Di-s. La forma de saber dónde acampar y cuándo retirarse de un lugar era a través de una nube que se posaba sobre el Mishkán, o se retiraba del mismo.

Esta nube representaba la presencia divina en el Mishkán. De hecho, la razón de ser del Tabernáculo era tener la presencia de Di-s en el campamento del pueblo judío. Surge, entonces, que el pueblo judío viajaba cuando se retiraba la nube.

Todos los asuntos de la Torá son enseñanzas para la vida cotidiana. ¿Qué nos enseñan estos viajes “cuando se retiraba la nube”?

Podemos observar la odisea del pueblo judío como una serie de diapositivas de nuestra propia realidad: la salida de Egipto, el viaje por el desierto y la entrada en la Tierra de Israel representan el nacimiento del pueblo judío, el exilio actual y la Redención Final. Ahora nos encontramos en el período previo a la Redención, cerca de “entrar” en la Tierra de Israel. Es justamente aquí, en el desierto, un lugar vacío de habitantes, que representa la falta de revelación divina en el exilio diaspórico, donde debemos revelar a Di-s a través de la observancia de Torá y Mitzvot para “llegar” a la “Tierra de Israel”.

Es justamente la misma idea de los viajes del pueblo judío “cuando se elevaba la nube”. Es fácil ser observante cuando la presencia de Di-s está revelada en este mundo material. En el caso del Mishkán sería como viajar cuando la nube está sobre el Tabernáculo. Pero el objetivo de la creación radica en llenar al mundo de santidad justamente en aquellos lugares y circunstancias donde Di-s está oculto.

El Midrash dice sobre el objetivo de la creación que “Di-s quiso tener una morada en los mundos inferiores”. Mundos inferiores significan circunstancias en las cuales Di-s está oculto, porque frente a El no hay “superior” o “inferior”. El objetivo es que en los lugares donde la presencia divina está oculta, la revelemos.

Por eso el pueblo judío viajaba “cuando se elevaba la nube”, ya que debemos crecer y desarrollarnos superando las dificultades que Di-s nos presenta. Esas dificultades simbolizan un ocultamiento de la presencia de Di-s y, a través de superarlas, revelamos el verdadero objetivo de esa dificultad, un crecimiento personal y acercamiento a Di-s.

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