Número: 330

  1. Editorial - La fe y la redención
  2. Vida Judía - Educación
  3. Mensaje del Rebe - Exilio autoimpuesto
  4. Torá semanal - Shmot

Editorial - La fe y la redención

La sección de esta semana da comienzo al libro de Shmot - Nombres. Rabí Moshe ben Najman, conocido como Najmánides, llamó a este libro el Libro de la Redención, ya que en él aparece el relato de la Salida de Egipto, evento que, como dicen nuestros sabios, debe ser recordado y vivenciado todos los días. Más allá del significado simple de esta idea (que debemos recordar la Salida de Egipto todos los días), debemos encontrar en este mandato rabínico un significado más profundo, más práctico y actual, de manera que ese recuerdo se torne una herramienta poderosa de acercamiento a Di-s y mejoramiento personal y no solamente la mención diaria de un evento en la historia de la humanidad.

Los egipcios consideraban al río Nilo como una divinidad. La razón de esto es que todo el agua que ellos y sus campos bebían provenía del Nilo. En otras palabras, la fuerza vital de todo Egipto provenía del río, que simboliza la naturaleza. Por el otro lado, la característica de la Tierra de Israel era la lluvia. Es decir, en la Tierra de Israel el campesino dependía de Di-s para regar sus campos, lo que simboliza que la fuerza vital proviene de Di-s. (Esta diferencia aparece claramente en la Torá, ver Devarím 11:10-11).

Mientras el pueblo judío vivía en la Tierra de Israel, veían con sus propios ojos la influencia de Di-s en el universo. Pero cuando descienden a Egipto, cuando entran en el exilio, sólo veían al río (la naturaleza) como fuerza vital. Lo mismo ocurre con el exilio actual: la fuerza vital divina en la creación está oculta, se percibe al mundo como separado de Di-s. Es como si estuviésemos en Egipto.

Por eso nuestros sabios nos dicen que todos los días debemos recordar la Salida de Egipto, para que seamos siempre conscientes de que nuestra energía proviene realmente de Di-s, a pesar de encontrarnos en un exilio físico y espiritual.

La fuerza para salirse de la influencia "egipcia" de considerar a la naturaleza como única fuente de vida la extraemos de la neshamá, el alma. La fe del alma se basa en que ella está frente a Di-s constantemente, como viéndolo, y esa visión influencia a la persona en éste mundo material para que tenga la sensación de un Di-s presente. La fe fue uno de los méritos por los cuales el pueblo judío salió de Egipto, y la fe es uno de los méritos por los cuales vamos a ser redimidos nuevamente, rápido en nuestros días.

Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber

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Vida Judía - Educación

De acuerdo a la Torá, un niño no está obligado a observar las Mitzvot hasta ser adulto. Sin embargo, nuestros sabios mandaron a educar a nuestros hijos a hacer Mitzvot y evitar hacer aquello que está prohibido.

Este precepto se llama Jinuj, y comienza en cuando el niño es capaz de observar cada precepto. Tradicionalmente, a la edad de tres años se enseña a decir las bendiciones por la comida y algunas plegarias básicas. Entonces el niño comienza a cubrir su cabeza y vestir Tzitzit, mientras que las niñas comienzan a encender velas de Shabat.

Al comienzo el método de premios es utilizado para que el niño se acostumbre a la observancia, pero el objetivo es enseñar a apreciar cada Mitzvá y la conexión que genera con Di-s.

En cuanto el niño comienza a hablar, se le enseñan versículos fundamentales de la Torá, como "Shemá Israel".

Quien no puede cumplir esta Mitzvá por sí mismo, puede delegarla en los maestros en la escuela. Sin embargo, esto no quita la responsabilidad de la educación de los padres, ya que la escuela brinda, principalmente, información, mientras que la casa formación emocional.

A pesar de que la obligación de educación reside sobre el padre, la educadora más efectiva es la madre que, a través de su suavidad femenina natural y el hecho de que pasa más tiempo con los hijos, la hacen más apropiada para transmitir los valores y la moral del judaísmo a sus hijos.

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Mensaje del Rebe - Exilio autoimpuesto

No hay nada mayor que una Mitzvá. No hay nada más poderoso que la Torá. Cuando estás ocupado en estas cosas, todo el mundo se vuelve tu sirviente, listo para ser el escenario de tus acciones.

El Exilio comienza cuando crees que el mundo es un lugar grande y tu eres su pequeño prisionero.

Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)

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