Editorial - Sangre
En la parashá de esta semana, llamada Bo (ve [hacia]...) la Torá da las primeras Mitzvot que el pueblo judío debía cumplir como preparación para la salida de Egipto. Una de esas Mitzvot es el Korban Pesaj, la ofrenda del sacrificio de Pesaj. En resumen, consistía en tomar un cabrito o un carnerito, retenerlo cuatro días en la casa y, llegada la noche del 14 de Nisán, sacrificarlo. Con la sangre recogida debía pintarse el lado interior del marco de la puerta de cada casa donde habitaban judíos. Luego la Torá relata otros detalles de cómo debía ser la salida de Egipto.
El concepto del sacrificio es algo que ya había aparecido en la Torá varias veces. Desde la ofrenda de Kain y Hevel, pasando por las ofrendas de Noaj luego del diluvio y llegando hasta las ofrendas de Avraham, Itzjak y Iaacov, la idea del sacrificio es algo "común" a esta altura.
Sin embargo, recién ahora, dentro del concepto de los sacrificio, aparece algo al respecto de la sangre. En la Torá se repite varias veces la prohibición de consumir sangre, ya que, según algunas opiniones, era una práctica común entre los pueblos idólatras de aquella época. ¿Qué simboliza la sangre?
La sangre lleva vitalidad a todo el cuerpo, de hecho, la Torá llega a decir que "es el alma" (cuyo significado es, como mencionado, que distribuye la energía y el oxígeno al cuerpo). La sangre simboliza energía, poder, fuerza, vitalidad. Ahora bien, la Torá nos manda a ofrendar la sangre de los sacrificios en el altar, cuyo significado es que la vitalidad de la persona debe estar "ofrendada en el altar" es decir, cada uno debe orientar sus esfuerzos en el servicio a Di-s.
Como dicen nuestros sabios, Di-s no creó nada en vano. Esto incluye desde las galaxias en el macrocosmos (Di-s sabrá para qué las hizo...) hasta la mínima cuota de energía en el cuerpo humano. La forma de expresar y revelar esta idea de que cada cosa tiene una razón de ser, es utilizar esa cosa en pos de un objetivo supremo. Porque cuando es uno mismo el que determina el objetivo particular de una cosa, es muy posible que termine equivocándose, dada la imposibilidad de comprender la creación en su totalidad y cómo cada pieza encaja en un rompecabezas cósmico. Por otro lado, cuando el objetivo es puesto por Quien creó el objeto y la persona simplemente lo revela, con seguridad se llega a la verdad de la existencia de ese objeto.
Con esto en mente, la idea de la sangre entonces, es la vitalidad. Cada Joule de energía que la persona tiene, debe utilizarlo con la intención con la cual fue creado: servir a Di-s. Como decía el Rey David: "Todos mis huesos Te alaban...".
Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber
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Vida Judía - Tefilín
"Los atarás como señal sobre tu mano, y serán un recuerdo entre tus ojos" (Devarím 6:8).
Tienes un cerebro. Está en un mundo. Tu corazón está en otro. Y tus manos generalmente terminan envueltas en algo totalmente diferente a ambos. Tres máquinas diferentes.
Entonces, te colocas Tefilín. Casi lo primero del día, conectas tu cabeza, tu corazón y tus manos con esos "cables" de cuero, para que todos trabajen en armonía, con una misma intención, en preparación para enfrentar el mundo.
Los Tefilín son un par de cajas de cuero negras que contienen pergaminos. Una de las cajas es para la cabeza, la otra para el brazo. Cada una tiene tres componentes básicos: los pergaminos, la caja y las tiras.
Se colocan en la cabeza y frente al corazón, una vez en el día, preferentemente durante la plegaria de la mañana, mientras se recita el "Shemá Israel". Lo hacen los hombres a partir de los 13 años, todos los días, excepto Shabat y Iom Tov.
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Mensaje del Rebe - La parábola
El mundo es una parábola, dos historias simultáneas, superpuestas una sobre la otra.
Por afuera, es la historia de un monstruo llamado realidad, con su intimidante ejército de amigos y bestias, locura y vanidad.
Por adentro, es la historia de El, solo contigo, y todos esos desafíos, nada más que expresiones de Su amor, acercándote aún más.
El mundo es una parábola, y tu escoges el canal en el cual deseas vivir.
Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)
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