Número: 283

  1. Editorial - Haciendo la vida
  2. Vida Judía - El matrimonio
  3. Mensaje del Rebe - La casa femenina
  4. Torá semanal - Mishpatím

Editorial - Haciendo la vida

La sección de esta semana se llama Mishpatím (leyes). Se trata de un largo listado (¡53 preceptos!) que lidian, en su mayoría, con leyes que regulan las relaciones entre las personas. Por ejemplo, no mentir, no robar, pagar los daños causados, etc.

Es tan amplia la legislación que surge de estos versículos que nuestros sabios dedicaron capítulos enteros del Talmud para expresar todos los detalles que se desprenden de las escuetas palabras de cada versículo, o a veces de letras, y a veces hasta de comas entre las palabras.

Ahora bien, en lugar de dedicarme a un precepto en particular, me pareció importante, como introducción al estudio de cualquier precepto de la Torá, entender el enfoque con el cual el pensamiento jasídico analiza cada cuestión, aún las cuestiones más mundanas como quien avergonzó a otro en público.

Hay dos tipos de preceptos: 1) Preceptos que hacen vida, 2) Preceptos que son creados por la vida. Los preceptos del tipo 2, los creados por el hombre, varían de lugar en lugar y de tiempo en tiempo, de acuerdo a las condiciones particulares de una tierra y a las condiciones del momento en la historia en el cual se debe aplicar la ley.

Por el otro lado, la Torá de Hashem, es la ley Divina que hace vida. La Torá de Hashem es verdadera, o sea, igual en todos los lugares y en todos los tiempos, independientemente de las condiciones bajo las cuales la persona se encuentre, las leyes de la Torá son las mismas.

Más aún, uno de los fundamentos del judaísmo (de acuerdo a la opinión de Maimónides) es que la Torá nunca cambiará. Sus preceptos y leyes eternamente serán iguales.

¿Qué quiere decir que los preceptos de la Torá hacen vida? La forma más simple de entenderlo es que los preceptos de Di-s moldean nuestra vida, le dan un contexto y forma específica que no cambia ni con el tiempo ni con el lugar. De hecho, más allá de variaciones según las costumbres, se puede encontrar la misma observancia de preceptos en los lugares más recónditos y desconectados de la tierra. Por ejemplo, en Pesaj, todos se juntan a comer Matzá, tanto en la India, como en El Congo como en la Argentina. Entonces, la Torá hace vida.

Otra forma de entenderlo es que la persona que los sigue, está conectado a la verdadera Fuente de Vida, que el Di-s. El concepto mismo de un precepto, en hebreo Mitzvá, se puede entender analizándolo desde su raíz en la palabra aramea Tzavta, que significa unión: una Mitzvá genera una unión entre el Mandante (Di-s) y el Mandado (el Hombre). Entonces la Torá hace a la vida misma.

Sea como fuere que se explique, el denominador común es el mismo: la sección Mishpatím nos enseña que aún las leyes más "mundanas", "humanas" y "comunes" son de origen Divino.

Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber

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Vida Judía - El matrimonio

¿Por qué casarse? Los místicos explican que la compulsión natural por casarse surge de la ambición natural del alma por reconectarse con su otra mitad. Cada cuerpo es ocupado por la mitad de un alma. Tanto el cuerpo como el alma llegan a su completitud cuando se reúnen con su otra parte.

Además, es una Mitzvá. Y una de las más importantes. Por eso, no se espera a que aparezca la persona, sino que se la sale a buscar. La obligación comienza a partir de los dieciocho años. La persona no debe preocuparse por una aparente falta de dinero, el que sostiene a toda la Creación, también proveerá para una familia más.

Obviamente se debe buscar alguien compatible con la personalidad y las necesidades emocionales particulares pero, además, siguen algunas ideas desde la perspectiva judía:

Primero que nada, un judío se casa con una judía. El casamiento es la unión de dos almas, algo posible solamente entre dos almas espiritualmente compatibles.

El casamiento es un compromiso de continuidad de la nación. Esto influencia la pareja desde el comienzo mismo, aún antes de tener hijos.

También hay ciertas restricciones técnicas sobre con quién puede casarse un Cohen, o en un caso de segundas nupcias, se debe controlar que el casamiento anterior haya tenido su fin con un Guet (Divorcio religioso).

En la tradición judía las citas no tienen el propósito de entretenimiento, sin o que se reserva exclusivamente para un hombre y una mujer con intenciones de casarse. La ley judía impide a un hombre estar a solas con una mujer, entonces, las citas ocurren en espacios públicos o semi-privados.

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Mensaje del Rebe - La casa femenina

Di-s formó al Hombre, pero Construyó a la Mujer.

Ella es el marco de la casa en la que él vive, el terreno sobre el cual él construye, sus paredes y ventanas hacia el mundo, y el techo que está sobre su cabeza.

Ella es la corona que lo hace gobernar sobre su mundo. Sin la mujer, no hay hombre.

Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)

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