Editorial - La familia
Esta semana comenzamos un nuevo libro de la Torá, el cuarto, cuyo nombre es Bamidbar (en el desierto). Los comentarios clásicos llaman a este libro el Libro de las cuentas (por eso también se lo conoce como Números). La razón de esto es porque a lo largo del libro Di-s manda a contar al pueblo judío varias veces.
Cuando analizamos la forma en que se realizaban estas cuentas, encontramos un asunto peculiar: el pueblo judío siempre es contado por familias. Como dice el versículo (Bamidbar 1:2): "Cuenten las cabezas de toda la congregación de los Hijos de Israel según sus familias". Si bien los números registrados en la Torá corresponden al de cada tribu, en la práctica, la cuenta se realizó familia por familia. En otras palabras, la unidad básica de cuenta y, por ende, la unidad básica componente del pueblo judío es la familia.
Esto fue así también en la Entrega de la Torá, donde Di-s mandó a Moshe a transmitir las leyes de preparación para el evento en sí, primero a las mujeres y luego a los hombres, incluyendo así a la familia en su totalidad (ver Shmot 19:3). También cuando Di-s creó al primero Hombre, la Torá nos dice que pasó a recibir la bendición Divina y llamarse Hombre sólo cuando tuvo a su compañera (ver Bereshit 5:2).
De estos lugares (y otros) vemos que la familia, dentro de la tradición judía, es el componente fundamental de todo el pueblo, a partir del cual se desarrolla, crece y perdura en el tiempo. Sin embargo, la idea no es familia por la familia misma, ni familia por tener compañía, sino familia por los hijos, es decir, por el hecho de crear un ambiente adecuado, puro y santo en donde crezcan chicos que puedan revelar la presencia de Di-s en la tierra.
Vivimos en tiempos en que la gente piensa en su propia individualidad, en sus propios intereses y placeres, en su "ganancia" a la hora de compartir (o no) tiempo con su cónyuge. Vivimos en tiempos en que la mujer está más preocupada por su realización en su carrera como profesional que en ser exitosa con la educación personal de sus hijos, vivimos en tiempos en que el hombre está más preocupado por ganar algo más de dinero que en compartir tiempo con su familia. Es en ésta dirección que la Torá nos enseña, en esta parashá, a través de contar "familias", que el núcleo de toda la existencia del pueblo judío es la familia, o sea, la forma en que se educan a los componentes de la familia, hombre, mujer y niños, va a determinar en mayor medida el futuro del pueblo judío que cualquier otro tipo de aspiraciones materiales.
Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber
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Vida Judía - Nombres judíos
Los nombres son algo más que convenientes etiquetas, utilizar tu nombre judío es una proclamación de orgullo de tu herencia judía. La judíos del antiguo Egipto, cuentan nuestros sabios, cuidaron la tradición de utilizar nombres judíos. Esa fue una de las formas a través de las cuales se aferraron a su pueblo y fueron meritorios de la redención.
Más aún, el nombre judío es el canal a través del cual reciben energía divina. De hecho, cuando los padres dan un nombre a su hijo, se considera una pequeña profecía, ya que, de alguna manera, ese era el único nombre que esa persona podía tener.
Una niña recibe su nombre durante una lectura de la Torá en la sinagoga. El ligar ambos eventos, la lectura de la Torá y dar un nombre, da bendición al nombre.
Un niño recibe su nombre durante la circuncisión, cuando entra en el pacto de Avraham.
Si no tienes un nombre judío, puedes elegir uno. Generalmente la gente opta por un nombre parecido su nombre no judío.
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Mensaje del Rebe - No reces
No reces. Rezar significa que hay dos entidades, una inferior, pidiendo de una superior.
En lugar de rezar, conéctate. Vuélvete uno con tu Hacedor, de manera que la energía divina fluya a través de ti y en tu mundo para curar al enfermo, hacer que la lluvia caiga...
Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)
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