Número: 230
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Editorial - Sangre
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Vida Judía - Tzedaká
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Mensaje del Rebe - Más alto que alto
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Torá semanal - Vaerá
Editorial - Sangre
En la sección de esta semana comenzamos a leer sobre las plagas con las que Di-s castigó a Egipto antes de la liberación del pueblo judío.
Muchas veces mencionamos la idea de que los relatos de la Torá no son solamente cuentos o historias, sino que enseñanzas. Aún aquellos relatos que no podrían repetirse nunca más (como la servidumbre y la salida de Egipto tal y cual ocurrió hace miles de años), también tienen una enseñanza práctica para la vida cotidiana.
La primera de las plagas fue al de sangre. La Torá dice "El alma de la carne se encuentra en la sangre" (Vaikrá , 17:11) y "porque la sangre es el alma". (Devarím 12:23) (Algunos malinterpretan diciendo que la sangre es el alma en la práctica. Sin embargo, la perspectiva judía es que la sangre es el medio a través del cual se transporta la vitalidad del alma a todo el cuerpo, pero la sangre misma no es el alma.) Vemos de aquí una vinculación muy profunda entre la sangre y la energía vital del cuerpo.
La Torá relata cómo el agua del río Nilo se convirtió en sangre. El agua representa la frialdad. Ahora bien, hay dos tipos de frialdad: 1) hacia lo mundano y, 2) hacia lo santo. Una persona puede ser indiferente y "fría" en su actitud frente a las tentaciones del mundo (en sus diferentes formas, dinero, gloria, etc.) o puede ser "fría" frente al judaísmo y la espiritualidad en general. El río Nilo representa el segundo tipo de frialdad.
Por eso la primera plaga fue sangre. Para contrarrestar la frialdad frente a lo espiritual, debe haber sangre, es decir, la persona debe enfocar su capacidad de deseo y anhelo hacia lo santo y sublime, quitando el enfoque en su vida de lo material y mundano.
La razón de esto es muy simple: si sólo existimos para dedicarnos a lo material y mundano, ¿en qué somos mejores que los animales?
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Vida Judía - Tzedaká
Este es un valor judío que subyace tras varios preceptos de la Torá, como la ayuda al pobre (en dinero y en sabiduría), las donaciones al Cohen y al Levi.
Al contrario del conocimiento común, la palabra Tzedaká no significa caridad, sino justicia. Cuando una persona da Tzedaká, está expresando en el mundo la justicia de Di-s, al compartir y distribuir su riqueza con aquellas personas con quien entra en contacto y lo necesitan.
Di-s mismo podría haber establecido en Su mundo que todas las personas tengan todas sus necesidades sin tener que recurrir a terceros, sin embargo, parte del sistema mismo es que el hombre debe revelar a Di-s en la tierra en todos sus quehaceres, entre los cuales se encuentra la justicia. Esta justicia no quiere decir solamente que las buenas personas sean recompensadas y los malvados castigados, sino, también consiste en repartir "justamente" las virtudes con las cuales Di-s dotó a cada uno.
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Mensaje del Rebe - Más alto que alto
Generalmente hablamos de la verdadera fe como una "elevada visión". El alma, no limitada a nuestro pequeño mundo, ve una realidad que la mente no puede imaginar. Desde esa visión viene el poder para enfrentar los desafíos de un mundo confuso y oscuro.
Pero esta "elevada visión" implica que hay dos y no uno: estás tu y está la visión. Y si hay dos, cuando la oscuridad y la confusión atormentan, los dos pueden estar separados.
Ahí es cuando en necesario llegar a la esencia misma del alma: no una visión, sino un sentimiento de ser. El sentimiento de que este es mi Di-s y yo soy Suyo. Que somos uno. No hay otra cosa.
Donde no hay otra cosa, no hay de qué separarse.
Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)
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