Número: 258
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Un estudio de su libro Mishné Torá Tema que se trata ahora: Todos los Martes 20hs. |
La sección de esta semana se llama Reé - Observa. Moshe explica al pueblo judío uno de los fundamentos de la Torá, la recompensa y el castigo. Ante una buena acción, corresponde una brajá - bendición y, ante una mala acción una klalá - maldición.
El versículo en sí dice (Devarím 11:26): "Observa, yo doy frente a ustedes hoy, bendición y maldición". Si pensamos en la sintaxis del versículo, veremos que comienza hablando en singular ("Observa") y continúa en plural ("frente a ustedes").
Cuando aparece este tipo de cambios en el lenguaje de la Torá, uno podría explicar que le dijo a cada uno por separado "Observa", o, como explica un comentarista, le dijo a Ioshúa, el próximo líder del pueblo judío.
Cada explicación que encontramos en los libros de nuestros sabios es verdadera en sí misma y en forma simultánea con las demás, ya que, como nos dice el Talmud, "[Tanto] éstas como éstas son las palabras del Di-s viviente". Aún así, hay ciertas explicaciones que son casi anecdóticas y quizás reveladoras del pasado, para poder entender el texto, y hay ciertas explicaciones que son más prácticas, que enseñan e indican caminos a seguir en la vida.
El Kli Iacar (escrito por Shlomo Efraim Luntschitz (1550-1619)) trae la idea de que este cambio entre singular y plural hace referencia a lo que dijeron nuestros sabios en el Talmud, que uno siempre debe imaginarse al mundo como balanceado mitad de méritos y mitad de pecados; si hace una buena acción, tornó a sí mismo y al mundo entero para el mérito. Por eso Moshe habló con cada individuo del pueblo judío y le dijo "Observa", con los ojos de tu intelecto, que todas tus acciones se aplicarán "a ustedes".
La lectura completa del versículo, según el comentario del Kli Iacar sería: Observa, [aquello que] yo [te] doy (es decir, el libre albedrío mencionado después) [retornará] frente a ustedes hoy, bendición y maldición.
En palabras más simples, cada uno de nosotros es responsable por la situación general del mundo y cada uno de nosotros tiene en sus manos hacer tender al mundo hacia lo bueno y positivo, o, Di-s libre y guarde, lo opuesto. Es aquí donde una mente despierta podría cuestionar: ¿Acaso me estás diciendo que puedo hacer que el universo sea mejor con una simple buena acción? La respuesta es Si, a lo que la misma mente despierta volvería a cuestionar "Hago muchas buenas acciones y no veo un cambio en el mundo entero...".
El efecto de cada acción es espiritual, así como la bendición mencionada en el versículo se refiere al Mundo por Venir, y no a la recompensa material de los preceptos, por eso no se ve el efecto en los términos de quien sólo cree en lo que ve.
Por eso la parashá comienza con la palabra "Observa", que puede entenderse no solamente como una introducción a otra cosa, sino mejor como una orden en sí misma, indicando que el asunto requiere de una cierta preparación y predisposición mental de aceptar que hay cosas más elevadas que el intelecto humano, de una apertura del corazón hacia asuntos sutiles y espirituales que se logra con la práctica misma de los preceptos de la Torá, más la meditación apropiada sobre el rol de cada ser humano dentro de un plan maestro de Di-s, y entonces verás.
Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber
El profeta dice (Ishaia 58:13): "Y llamarás al Shabat placer". En el día de Shabat nos elevamos por encima del trabajo mundano y nos enfocamos en objetivos más sublimes, como Di-s y la familia. Nuestros sabios explican que parte del placer de Shabat es comer tres comidas, momento en el cual los vínculos familiares se fortalecen.
Las dos primeras, viernes a la noche y sábado al mediodía, consisten en comidas completas, mientras que la tercera, hacia la tarde del sábado, es generalmente más liviana.
Los preparativos:
Generalmente se viste a la mesa con un mantel blanco, a la luz de las velas de Shabat, frente a dos jalot - panes. Las dos primeras comidas comienzan con un kidush - santificación, recitado sobre una copa de vino.
Luego del kidush se lavan las manos ritualmente para comer pan, se recita la bendición del pan sobre las dos jalot y se recorta al menos una para comerla y repartir a los demás participantes de la comida.
Se acostumbra a comer pescado y, luego, en un plato diferente y con cubiertos diferentes, carne o pollo. Algunos acostumbran a tomar sopa entre el pescado y el plato de carne.
Es un momento de elevación por sobre los apuros y nerviosismos de la semana, y una excelente oportunidad para compartir una reflexión sobre algún tema de la Torá, como la lectura semanal o alguna historia.
Se concluye con la bendición después de las comidas.
La belleza no puede ser tocada. No puede ser descripta o explicada. Cuanto más descubrimos Belleza, tanto más nos elude.
Belleza es donde el mundo hace una ventana para que la luz del Infinito brille.
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