Número: 257

  1. Noticias - Clase de Rambam
  2. Editorial - El ejemplo
  3. Vida Judía - Amor al prójimo
  4. Mensaje del Rebe - Electricidad
  5. Torá semanal - Ekev

Noticias - Clase de Rambam

Rambam

Un estudio de su libro Mishné Torá

Tema que se trata ahora:
El comportamiento del ser humano: cualidades heredadas y adquiridas

Todos los Martes 20hs.

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Editorial - El ejemplo

Hace poco explicamos en el boletín sobre el precepto del Shemá Israel (Escucha Israel), plegaria que se recita dos veces por día, una a la noche y una a la mañana. Esta plegaria está compuesta de tres párrafos, dos de los cuales se encuentran en la Torá en las dos últimas parashot, Vaetjanán, de la semana anterior, y Ekev, de ésta semana.

El Talmud discute la diferencia general entre estos dos párrafos, donde se puede ver que el orden en que se recitan está relacionado con su orden de importancia: en el primer párrafo, el tema central es la aceptación del yugo celestial, en palabras simples, que Di-s es el que manda, mientras que en el segundo párrafo el tema central es la aceptación del los preceptos Divinos, las Mitzvot.

A pesar de esta diferencia fundamental, el texto de ambos párrafos es muy parecido: en ambos se habla del amor a Di-s, del estudio de Torá, de los Tefilín, la Mezuzá y los diferentes momentos en que debe recitarse el Shemá.

Encontramos en ambos párrafos la idea del estudio de Torá, con ligeras diferencias. En Devarím 6:7 dice: "Y se las enseñarás a tus hijos y hablarás de ellas", y en Devarím 11:19 dice "Y se las enseñarán a sus hijos para hablar de ellas". Para el lector superficial, son frases bastante parecidas... pero no para quien analiza con más detalle.

Aquí la Torá nos está dando enseñanzas fundamentales al respecto de la vida cotidiana y la educación en valores. El primer párrafo está hablando de la persona que debe, por una lado, enseñar Torá a su hijo y, por otro lado, debe hablar de Torá.

En general, una de las herramientas de interpretación de la Torá es la derivación de lo opuesto, es decir, si la Torá dice que premiará por una buena acción, se deriva que no lo hará por una mala acción. En nuestro caso, si la Torá nos dice que debemos hablar palabras de Torá, es decir, que nuestra charla cotidiana debe ser o al menos incluir conceptos y enseñanzas de la Torá, se deriva que no debemos hablar de otras cosas, en las palabras de nuestros sabios, "'Hablarás de ellas', y no de pavadas".

En la sociedad hay una serie de expresiones que varían según la época y según el lugar que no son buenas (malas palabras), algunas especialmente agresivas y descalificadoras. Sin embargo, por la reiteración de las mismas, terminan volviéndose parte del léxico normal de las personas (lo que no las vuelve algo bueno), como dicen nuestros sabios al respecto de quien transgrede la Torá reiteradamente, pasa a sentir esa misma transgresión como algo permitido, por la costumbre, lo que no quiere decir que deje de ser una acción reprobada por la Torá.

En adición a eso, resulta un interesante ejercicio registrar al menos los conceptos generales de las conversaciones (y aún pensamientos) que transcurren al menos durante un día normal de la vida propia. Es muy posible que, al finalizar el día y revisar la lista encontremos muchos asuntos sin importancia, realmente secundarios y vanos, muchas "pavadas".

El segundo párrafo esta diciendo a los padres que deben enseñarle Torá a sus hijos "para hablar de ellas": ¿a quién se refiere esta última frase, al educador o al educando? ¿Quién es el que debe "hablar de ellas"? Si antes ya le dijimos a los padres hablen de Torá, aquí la referencia es a los hijos, la enseñanza por parte de los padres debe ser de tal manera que los hijos hablen de Torá, aún en sus vidas cotidianas.

¿Dónde comienza esa educación? En los padres. Cuando la charla normal de los padres es "de ellas" y no de pavadas, en los hijos también se cumplirá el "hablar de ellas".

La verdadera y más profunda educación es el ejemplo.

Bendiciones y éxitos,

Rabino Tuvia Serber

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Vida Judía - Amor al prójimo

"Ama a tu prójimo como a ti mismo" - Vaikrá 19:18.

Quizás no hay nada más perjudicial para el pueblo judío que la idea moderna de que el judaísmo es una religión. No somos una religión; somos una única alma que ilumina muchos cuerpos, haciéndolos una única unidad.

Un cuerpo sano es uno donde sus diferentes partes trabajan en armonía. Un pueblo judío sano es una gran familia donde cada individuo ama al otro como a sí mismo. Cuando uno está pasando por momentos difíciles y los otros ayudan. Cuando uno encuentra buena fortuna y los otros celebran.

Amor quien está más cerca tuyo nutre el amor por la familia extendida de la humanidad y, de ahí en adelante, amor por todas las criaturas de Di-s. Pero si el amor no empieza en casa: ¿de dónde va a venir?

En la práctica...

1.Comienza todas las mañanas diciendo "Acepto sobre mi el precepto de amar a mi prójimo como a mi mismo".

2.Sigue la regla de Hilel: "Lo que no te gusta que te hagan, no hagas a los otros"

3.Habla solamente buenas cosas sobre tus prójimos. No escuches algo malo a menos que un verdadero beneficio se derive de la conversación.

4.Cuida las posesiones y propiedades de tu prójimo como si fuesen las propias.

5.Siempre está atento a la oportunidad de hacer un favor a otro.

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Mensaje del Rebe - Electricidad

La electricidad nos ayuda a entender la fuerza oculta en la Creación. No puede ser captada por ninguno de los cinco sentidos, sólo podemos saber de ella por sus efectos y consecuencias. Y aún así, derivamos de ella gran luz y poder.

Adaptado de las obras de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch (1902-1994)

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