Mikve
Este domingo comienza un nuevo ciclo en la vida de la comunidad judía de la ciudad de La Plata: inauguramos la primera (y única) Mikve de la ciudad. Como explicamos en la sección Vida Judía de la semana pasada, una mikve es un baño ritual utilizado por las esposas judías. El objetivo no es higiene del cuerpo, sino del alma.
La pregunta es: ¿por qué este evento genera el comienzo de un nuevo ciclo? La respuesta consta varias partes:
1.Existen 613 preceptos en la Torá, entre los cuales se encuentran varios (tanto preceptos positivos como prohibitivos) que sólo pueden cumplirse a través de una mikve. Si bien es posible viajar a otras ciudades que cuenten con una mikve, la realidad es que en muchos casos es algo tan difícil de hacer (por los horarios en que se usa la mikve y por las ocupaciones de marido y mujer, entre otras razones) que, quien aún no está involucrado de lleno en la observancia de los preceptos de la Torá, lamentablemente, deja de lado este asunto.
2.La mikve está directamente relacionada con las futuras generaciones judías. En tiempos en que muchos hablan de continuidad, educaciones, valores, la mikve es un componente fundamental del judaísmo que lleva a la realización de estos otros objetivos. La razón de esto es porque la mikve da un marco dentro del cual marido y mujer pueden mejorarse individualmente y colectivamente, afectando positivamente a la familia entera.
3.La mística judía explica que cada alma tiene una interfaz con el universo. Una especie de vestimenta a través de la cual se comunica y lidia con el mundo en todo sentido. Cuanto mejor sea la calidad de esta vestimenta, tanto mejor será la capacidad de la persona de percibir divinidad y llevar adelante su propia razón de ser, elevando el mundo a través de la observancia de la Torá. Ahora bien, la calidad de esta vestimenta depende directamente de la actitud, pensamientos y pureza de los padres en el momento de engendrar a sus hijos. La mikve es el marco que puede llevar a que estos tres componentes (actitud, pensamientos y pureza) sean los adecuados para generar para sus hijos una vestimenta que les permita y facilite percibir a Di-s.
En virtud de estas respuestas y otras posibles, es claro que no se trata de una construcción más, ni de una pileta más, sino de una herramienta fundamental orientada a traer paz y amor entre marido y mujer y, consecuentemente, a la comunidad y, en fin, a todo el pueblo judío.
Bendiciones y éxitos,
Rabino Tuvia Serber